Javier Gutiérrez, dos veces ganador del Goya, ha hecho una reflexión sobre cómo ha cambiado Madrid en los últimos años. Lo ha hecho en una entrevista con Esquire, concedida con motivo del estreno de Rondallas, la película de Daniel Sánchez Arévalo en la que interpreta al superviviente de un barco pesquero de un pueblo gallego que intenta resucitar la rondalla local.
De Ferrol a Madrid: una ciudad que ya no reconoce
Nacido en Luanco (Asturias), Gutiérrez se trasladó con un año a Ferrol, en Galicia, donde se crió y empezó su pasión por el teatro. A los 18 años se mudó a Madrid para estudiar interpretación, ciudad en la que ha vivido desde entonces y que llegó a conocer a fondo yendo de teatro en teatro. «Llegué con 18 años y siempre he presumido de lo acogedora que es [Madrid] y de que nadie se siente extraño en esta ciudad», asegura el actor.
Ese sentimiento, sin embargo, se ha ido desvaneciendo con el tiempo. «Vivir en Madrid en los últimos tiempos se está convirtiendo para mí en algo hostil», reconoce Gutiérrez, que se define como un «gran amante» de la ciudad pese a este cambio de percepción.
«Más de la mitad de mis vecinos son apartamentos turísticos»
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Preguntado sobre la gentrificación, el actor ha puesto un ejemplo muy concreto de su propio edificio: «Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales». Es una situación que refleja lo que numerosos estudios sobre el mercado del alquiler en Madrid han documentado en la última década, con un encarecimiento sostenido de las rentas y una presión creciente sobre los barrios del centro que termina desplazando a buena parte de sus vecinos hacia la periferia.
A la pregunta de si como sociedad estamos perdiendo el sentido de comunidad, Gutiérrez apunta a la pandemia como parte del problema: «Tras la pandemia hemos salido peor como sociedad, a nivel global: egoístas, sin empatía, impera el ‘sálvese quien pueda'».
Una llamada a recuperar la tribu
El actor concluye su reflexión con una defensa del espíritu colectivo frente al individualismo que percibe a su alrededor. «Nos atañe universalmente hablar de sentido de comunidad. Es necesario recuperar el espíritu de grupo, de tribu, de comunidad, que hemos perdido para nuestra desgracia», afirma.
Con dos premios Goya en su trayectoria, entre ellos el de mejor actor protagonista por La isla mínima en 2015, Gutiérrez también es recordado por interpretar a Satur en la serie Águila Roja. Con Rondallas vuelve a Galicia, la región donde se crió, para contar una historia sobre la memoria colectiva de un pueblo, un tema que enlaza directamente con la reflexión que hace sobre su propia experiencia como vecino de Madrid.
