Antonio Lobato, en forma a los 60: su rutina de dieta y deporte

Antonio Lobato (Instagram.
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Antonio Lobato es una de las voces más reconocibles del deporte español. Durante años narró las carreras de Fórmula 1 para millones de espectadores, con un estilo tan característico que quedó grabado en la memoria de varias generaciones de aficionados. A sus 60 años, sigue muy vinculado al deporte, aunque ya no desde el micrófono, sino desde una afición que descubrió hace más de seis años: la escalada.

Un desayuno sin complicaciones

Lejos de seguir una dieta estricta, Lobato apuesta por una alimentación sencilla. «Siempre desayuno una barrita con aguacate, aceite y tomate y después de escalar, una cerveza«, ha explicado el periodista. Son tres ingredientes habituales de la cocina mediterránea: el aguacate aporta grasas insaturadas, el aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de esa dieta y el tomate suma un alimento vegetal a una combinación que no requiere ninguna elaboración compleja.

Conviene no convertir este desayuno en una fórmula universal. No existe una alimentación válida para todo el mundo, y las necesidades de cada persona varían según la edad, el nivel de actividad física y otras circunstancias individuales. Lo relevante del caso de Lobato es que ese desayuno forma parte de un conjunto de hábitos en el que la actividad física tiene un papel igual de importante.

La escalada, su gran pasión después de los 50

 

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Aunque para muchos aficionados sigue siendo inseparable de la Fórmula 1, Lobato ha construido en los últimos años una relación especial con la escalada, que practica desde hace más de seis años. Es una disciplina exigente que combina fuerza, técnica, equilibrio y capacidad para tomar decisiones rápidas mientras se avanza por la pared, no muy distinta, según él mismo, de lo que vivió durante años en los circuitos.

«En la vida, como en la escalada, dependes de tu fuerza, tu equilibrio y tu confianza para progresar. Si te caes, te levantas y lo intentas otra vez. Si no arriesgas, no mejoras. Si crees que no puedes ya estás derrotado antes de empezar», explicó en la revista Hola.

Hablar de ejercicio a partir de los 50 o los 60 años suele asociarse a actividades de intensidad moderada, como caminar, nadar o montar en bicicleta. El caso de Lobato apunta a otra posibilidad: adoptar una disciplina exigente a una edad en la que muchas personas creen que ya no es momento de empezar algo nuevo. Eso sí, la escalada exige adaptar la práctica a las condiciones de cada persona y contar con la preparación y supervisión adecuadas cuando haga falta; no es una actividad que convenga sin más a cualquiera de 60 años.

La constancia, la verdadera clave

 

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Más allá de un alimento concreto o de una disciplina en particular, la lección que deja la rutina de Lobato tiene que ver con encontrar una actividad que genere el interés suficiente como para querer repetirla. La constancia resulta mucho más sencilla cuando hay motivación de por medio, y no es lo mismo entrenar por obligación que esperar con ganas el momento de calzarse los pies de gato y enfrentarse a una nueva pared.

Después de tantos años narrando las hazañas de otros, Antonio Lobato parece haber encontrado su propio terreno de juego. Ya no hay un monoplaza ni una parrilla de salida, sino una pared y un desafío nuevo cada vez.

 

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por José Hernández

Periodista especializado en información sobre televisión y corazón. Apasionado de programas y 'realities'.

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